Muchos de vosotros os acordareis de las destrozas provocadas por las obras del gaseoducto de la empresa Enagas, que no dejo títere con cabeza, desde Tivisa a Paterna.
Miles de hectáreas destrozadas sin miramiento alguno, por las inmediatas ansias de bajar los costes y aumentar los beneficios.
Recordareis también que los bancales de l’oli del mar no se libraron de tan magna escabechina.

Pues bien, 2 años después y de la mano del chef del Restaurante l’ermita de L’Eliana en Valencia, ha ido modelando, tallando y dando forma a algunos de los restos que pudimos liberar tras la destroza.
Enrique, demuestra, una vez más que es un auténtico restaurador, no solo en la cocina y la mesa, sino también en su taller de Montealegre.
Estuvimos el pasado sábado, desayunando con él.
Estas son algunas de las obras.
La vida sigue, la belleza también.
Las fotos son del Hugo.
La música y el tono, lo pone Luis Eduardo Aute.

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